La secadora de ropa es un electrodoméstico prácticamente ubicuo en los hogares modernos. La ayuda que brinda al agilizar notablemente las tareas domésticas cotidianas, en especial en aquellos pisos y casas situados en zonas de alta humedad ambiental, no es realmente patente hasta que el aparato falla. Cuando nos encontramos ante esta desagradable situación pronto nos vemos desbordados por los quehaceres adicionales, el apilamiento de la ropa o el acartonamiento de las prendas al utilizar los tradicionales tendederos, ya sean al aire libre o de interior.

No ha de cundir el pánico sin embargo. Evitar esta situación debería ser un cometido relativamente sencillo si se siguen al pie de la letra unas cuantas directrices.

El primer consejo que se debe seguir a raja tabla es el meticuloso vaciado del depósito de condensación de la secadora. Si en algún momento permitimos que el agua rebose esto podría causar daños en los componentes eléctricos y electrónicos del interior de la máquina. Los paneles de control que se ven afectados de esta manera requieren, como norma general, ser sustituidos de manera íntegra.

Por otro lado debe tenerse especial cuidado también con el filtro para pelusas. La acumulación de fibras desprendidas durante el proceso de secado puede hacer que la temperatura en el interior del equipo supere los límites para el que este está diseñado. En consecuencia podemos ser testigos de daños en los componentes eléctricos y electrónicos, así como la fusión de soldaduras e incluso daños más graves que pueden dejar inservible nuestra secadora.

Finalmente no podemos pasar por alto el correcto mantenimiento del aparato. Es muy aconsejable cambiar con regularidad filtros, apretar las uniones, revisar la carcasa y, por encima de todo, no forzar el funcionamiento de la secadora si se conoce que existe una avería. Entre los problemas más típicos de estos aparatos suele encontrarse la ruptura de la resistencia secadoras. Esta situación puede estar causada bien por una elevación puntual de la tensión en la red eléctrica (habitual en zonas rurales con tormentas eléctricas regulares) o por un exceso de temperatura en el interior de la máquina derivado de un funcionamiento anómalo. La reparación es sencilla y muy barata pues solo implica el cambio de una pieza, la resistencia secadoras. En ningún caso se puede blandir argumentos económicos como escusa.

Siguiendo estos tres consejos no nos cabe duda alguna de que podrás prolongar la vida útil de tu aparato de una forma considerable.